lunes, 6 de abril de 2015

Cuento sobre el respeto

Cuenta una historia  que varios animales decidieron abrir una escuela en el bosque. Se reunieron y empezaron a elegir las disciplinas que serian impartidas durante el curso.
El pájaro insistió en que la escuela tuviera un curso de vuelo. El pez, que la natación fuera también incluida en el currículo. La ardilla creía que la enseñanza de subir en perpendicular en los árboles era fundamental. El conejo quería, de todas formas, que la carrera fuera también incluida en el programa de disciplinas de la escuela.

Y así siguieron los demás animales, sin saber que cometían un grande error. Todas las sugerencias fueron consideradas y aprobadas. Era obligatorio que todos los animales practicasen todas las disciplinas.
Al día siguiente, empezaron a poner en práctica el programa de estudios. Al principio, el conejo se salió magníficamente en la carrera; nadie corría con tanta velocidad como él.
Sin embargo, las dificultades y los problemas empezaron cuando el conejo se puso a aprender a volar. Lo pusieron en una rama de un árbol, y le ordenaron que saltara y volara.
El conejo saltó desde arriba, y el golpe fue tan grande que se rompió las dos piernas. No aprendió a volar, y además no pudo seguir corriendo como antes.
Al pájaro, que volaba y volaba como nadie, le obligaron a excavar agujeros como a un topo, pero claro, no lo consiguió.
Por el inmenso esfuerzo que tubo que hacer, acabó rompiendo su pico y sus asas, quedando muchos días sin poder volar. Todo por intentar hacer lo mismo que un topo.
La misma situación fue vivida por un pez, por una ardilla y un perro que no pudieron volar, saliendo todos heridos. Al final, la escuela tuvo que cerrar sus puertas.
¿Y saben por qué? Porque los animales llegaron a la conclusión de que todos somos diferentes. Cada uno tiene sus virtudes y también sus debilidades.
Un gato jamás ladrará como un perro, o nadará como un pez. No podemos obligar a que los demás sean, piensen, y hagan algunas cosas como nosotros. Lo que iremos conseguir con eso es que ellos sufran por no conseguir hacer algo de igual manera que nosotros, y por no hacer lo que realmente les gustan.
Debemos respetar las opiniones de los demás, así como sus capacidades y limitaciones. Si alguien es distinto a nosotros, no quiere decir que él sea mejor ni peor que nosotros. Es apenas alguien diferente a quien debemos respetar.
FIN
Este cuento nos fue enviado por Pablo Zevallos – Brasil

Explicando la diversidad

ME GUSTAS, TE GUSTO: “SOY ASÍ”.

DIRIGIDO A: ALUMNADO DE 6º DE EDUCACIÓN PRIMARIA.
OBJETIVOS:
·         Entender que  todos somos diferentes y especiales.
·         Descubrir lo positivo de los demás y valorarlo; y al mismo tiempo, que cada uno de los miembros del grupo se sienta valorado y que estas comunicaciones positivas le refuercen la imagen positiva de sí mismo.

DESCRIPCIÓN DE LA ACTIVIDAD:
Como motivación a la actividad comenzaremos leyendo el cuento que aparece a continuación y que a pesar de parecer muy simple, recoge de forma muy clara cómo todos somos diferentes y cómo cada singularidad no es nada sin el complemento de la de los demás. Todos tenemos algo importante que aportar a los demás y que recibir de ellos.
A continuación se realizará la actividad en sí que consiste en descubrir lo positivo de los demás y valorarlo. Cada uno debe escoger para cada uno de los otros cinco compañeros de grupo un SIMBOLO QUE REPRESENTA SU MANERA DE SER, indicando el motivo por el que lo representa así.
Por ejemplo:
- Una estrella, porque sueles acompañar en los momentos difíciles, como las estrellas en la noche.
- Una rosa, porque eres simpático.

MATERIAL NECESARIO:
Una hoja de papel para cada uno y lo necesario para escribir. Una cartulina, rotuladores, pinturas, revistas…
ORIENTACIONES METODOLOGICAS:
1. Se divide la clase en grupos de 6 alumnos.
 Pasos de la actividad:
1. Durante unos minutos están todos en silencio, mientras cada uno escoge los símbolos que mejor representan a cada uno de sus compañeros.
2. Puesta en común:
a) Se procede por orden. Todos van diciendo el símbolo con que han representado a uno de los del grupo.
El interesado toma nota y hace su propia constelación de símbolos, con las notas que ha tomado.
b) Luego se procede del mismo modo con cada uno de los demás miembros del grupo.
c) Cuando todos han terminado se tiene un intercambio sobre lo que a cada uno le han dicho y cómo se ve él: si está de acuerdo; si está en desacuerdo; si le han dicho cosas que nunca había pensado; etc.

PUESTA EN COMÚN EN GRAN GRUPO.
1. Cada grupo expone su constelación de símbolos en público: en las pizarras o en las paredes de la clase.
2. Por turno, cada grupo va explicando qué ha querido expresar en su constelación y cómo lo ha expresado.
Se puede entablar un diálogo de la clase con el grupo pidiendo aclaraciones.
3. Cuando todos los grupos han terminado, se fomentará la reflexión y el diálogo en torno a diversidad, igualdad.
Es muy importante que todos los símbolos se refieran exclusivamente a cualidades positivas de los demás. Y que sean cualidades reales, o que uno piensa que son reales.


Bibliografía:

*      Jean R. Feldman (2005): Autoestima ¿ Cómo desarrollarla?  Juegos, actividades, recursos, experiencias creativas…  Narcea. Madrid.